4.2.5 San Cirilo de Jerusalén
Nació de padres cristianos en el año 315. Tuvo alguna simpatía
por los arrianos, pero se separó de ellos muy pronto y se adhirió a los
semiarrianos, a los cuales también abandonó, adhiriéndose a la
doctrina ortodoxa de Nicea. Mas tarde combatió repetidas veces la doctrina de los
arrianos, hablando de este modo sobre la Trinidad: "Nuestra esperanza está en el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No predicamos tres Dioses. No admitimos en la
Trinidad ni confusión, ni separación como lo hacen otros". Estas
últimas palabras son sin duda una alusión evidente a los partidos de Arrio.
Por este motivo fue varias veces desterrado, bajo los emperadores Constancio y Valente, y
el primer Concilio Ecuménico de Constantinopla, en el que participó Cirilo,
reconoció la legitimidad de su episcopado. Las primeras incertidumbres de su
pensamiento teológico, demoraron en occidente el reconocimiento de su santidad.
En
efecto, su fiesta fue instituida sólo hasta 1882. El Papa León XIII le
concedió el título de "Doctor de la Iglesia" por las 24 Catequesis que
Cirilo compuso probablemente a comienzos de su episcopado, y que él dirigía
a los catecúmenos que se preparaban para recibir los sacramentos. De las primeras
19, trece están dedicadas a la exposición general de la doctrina, y cinco,
llamadas mistagógicas, es decir, que iniciaban en el misterio de la religión
cristiana, están dedicadas al comentario de los ritos sacramentales de la
iniciación cristiana. Las catequesis de San Cirilo las comunicaba a la comunidad
cristiana en los tres principales Santuarios de Jerusalén, es decir, en los mismos
lugares de la redención, en los que, según la expresión del
predicador, no sólo se escucha, sino que "se ve y se toca".
San Cirilo de Jerusalén dirigió a su Iglesia desde el año 350 hasta
su muerte, en el año 386.
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