CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA

ORIENTACIÓN PASTORAL ANTE EL PROYECTO NACIONAL DE EDUCACIÓN SEXUAL

Santafé de Bogotá, D.C., febrero de 1995

Descargado de http://www.cec.org.co/
(http://www.cec.org.co/menu2/presidencia.htm)

A los Obispos
A los Sacerdotes y Diáconos
A los Religiosos y Religiosas
A los Padres de Familia y Docente


VISIÓN CRISTIANA

1. Es bien conocida la noticia de que el Ministerio de Educación ha puesto en marcha un Proyecto de Educación Sexual en escuelas y colegios.

2. Los Obispos de Colombia queremos acompañar el desafío que significa la educación en el amor humano y la sexualidad ya que el desarrollo armónico de la persona humana revela progresivamente en el hombre la imagen de hijo de Dios . "Dios creó al hombre a imagen suya... hombre y mujer los creó" (Gn. 1, 27). Al crear al ser humano hombre y mujer, Dios confiere la dignidad personal de manera idéntica a uno y a otra. A cada uno, hombre y mujer, corresponde reconocer y aceptar su identidad sexual .

3. El Magisterio de la Iglesia nos advierte de la necesidad de iniciar a los niños y adolescentes, gradualmente conforme a la edad, en una positiva y prudente educación sexual, estimulándolos a apreciar con recta conciencia los valores morales, como también a conocer y amar a Dios .

4. La Congregación para la Educación Católica reconoce también la función de la escuela en la educación sexual y nos da orientaciones educativas: "Supuesto el deber primario de la familia, cometido propio de la escuela es el de asistir y completar la obra de los padres, proporcionando a los niños y jóvenes una estima de la sexualidad como función de toda persona creada, varón y mujer, a imagen de Dios" .

5. Conscientes de nuestro deber pastoral queremos enfatizar en aquellos valores que deberían estar presentes en todo Proyecto de Educación Sexual.

1° La sexualidad es santa y es buena: Dios nos ha creado seres sexuados; todo lo que ha salido de las manos de Dios es santo, bello, digno.

2° La sexualidad implica la totalidad de la persona. El ser humano es una unidad con varias dimensiones: biológica, sicológica, socio-cultural, espiritual. La madurez consiste en la integración de estas dimensiones.

3° La sexualidad sólo tiene sentido si está al servicio de un amor comprometido, estable y responsable: la antropología contemporá¬nea pone de relieve que el ser humano es un ser para la comuni¬cación.

4° La presencia del pecado, que oscurece la inocencia original del hombre, dificulta la percepción de la sexualidad; su interpretación se ha convertido así en quehacer ético, objeto de una ardua tarea confiada al hombre .

5° La sexualidad orientada, elevada e integrada por el amor adquiere verdadera calidad humana. Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capaci¬dad y la responsabilidad del amor y de la comunión .

6° La sexualidad integrada por un amor responsable está abierta a la vida. El encuentro de dos seres que se aman, que han decidido compartirlo todo no se agota en sí mismo sino que tiende a perpetuarse en el hijo, que es síntesis maravillosa de él y ella.

7° Para que el valor de la sexualidad alcance su plena realización, es del todo irrenunciable la educación para la castidad, como virtud que consiste en el dominio de sí, en la capacidad de orientar el instinto sexual al servicio del amor y de integrarlo en el desarrollo de la persona .

8° Para los cristianos el Catecismo nos recuerda que todo bautizado es llamado a la castidad. El cristiano se ha "revestido de Cristo" (Gal. 3, 27), modelo de toda castidad. Todos los fieles de Cristo son llamados a una vida casta según su estado de vida particular. En el momento de su bautismo, el cristiano se compromete a dirigir su afectividad en la castidad .


DESAFÍOS ACTUALES

6. Se pueden observar actualmente, aun entre cristianos, notables divergencias respecto a la educación sexual. En el clima presente de desorientación moral amaga el peligro tanto del conformismo que acarrea no leves daños, pues se conforman con dejar que se realice el Proyecto de Educación Sexual, sin participar, ni discernir sus contenidos éticos o como del prejuicio que falsea la íntima naturaleza del ser humano salida íntegra de las manos del Creador, pues se piensa que todo lo relacionado con la sexualidad es pecaminoso .

7. Frente al Proyecto de Educación Sexual existe una seria preocupación ante el temor de los padres de familia de educar a sus hijos en la sexualidad. No se sienten debidamente capacitados para responder a las inquietudes de sus hijos con delicadeza y claridad .

8. Otra preocupación es la carencia de docentes bien capacitados o no aptos en la doctrina ética y moral para el progresivo desarrollo de los programas de educación sexual sin caer en el peligro de imprudencias que conduzcan a prácticas inmorales que, en lugar de educar, desorientan y corrompen las costumbres de los adolescen¬tes .

9. Sin principios éticos y morales bien fundamentados se puede desviar la formación sexual hasta considerar moral lo que es simplemente legal; o, con el pretexto de favorecer el libre desarrollo de la personalidad, abrir amplios cauces al libertinaje en las costumbres morales y considerar los preceptos morales como represivos de los instintos naturales.

10. Algunas instituciones educativas no siempre están capacitadas para ofrecer una visión integral del tema; la cual quedaría incompleta con la sola información científica .

11. Ciertos textos escolares sobre la sexualidad, por su carácter naturalis¬ta, resultan nocivos al niño y al adolescente. Aún más nocivo es el material gráfico y audiovisual, cuando presenta crudamente realidades sexuales para las que el alumno no está preparado y así le proporcio¬na impresiones traumáticas o suscita en él malsanas curiosidades que lo inducen al mal .

12. El Proyecto de Educación Sexual presenta una superficial "sociología de la ética" en donde se refiere al complejo asunto de la evolución de los planteamientos éticos: "estos valores, desde luego, se han ido modificando a través de la historia". El Proyecto no ofrece elementos para saber si dentro de esta modificación a través de los tiempos todo es devenir o si se descubren algunos elementos permanentes.

13. Es preocupante que el Proyecto de Educación Sexual intencionalmente haya prescindido del valor religioso que para el creyente está unido a sus convicciones morales. El Proyecto parece que opta por una ética humanista, cuyo enunciado preciso no aparece por ninguna parte, pero que parece identificarse con algunos artículos de la Constitución Política de Colombia, la cual estipula derechos y deberes que de alguna manera se relacionan con la sexualidad. Este vacío es constatable en el proyecto.

 

LÍNEAS PASTORALES

La Iglesia Católica en Colombia, con la aprobación y estímulo del Episcopado, ha comenzado a desarrollar una positiva tarea de educación sexual, dirigida no sólo a ayudar a los niños y adolescentes en el camino hacia la madurez sicológica y espiritual, sino también con orientaciones pastorales, para prevenirlos contra los peligros provenientes de la ignorancia y degradación ambientales.

Ahora, señalamos las siguientes Líneas Pastorales:

14. AFIRMAR EL DERECHO PRIMARIO DE LOS PADRES DE FAMILIA. No basta el Proyecto impulsado por el Ministerio de Educación Nacional. El derecho natural de los padres como primeros educadores de sus hijos, está consagrado en la Constitu¬ción y Leyes de la República, con el correspondiente deber de capacitarse para una eficiente participación en la formación impartida en los establecimientos educativos .

15. URGIR LA PARTICIPACIÓN DE LOS PADRES DE FAMILIA EN EL PROYECTO. Llamamos a los padres de familia a participar activamente en el desarrollo y aplicación del Proyecto de Educación Sexual. Tienen derecho a velar por una educación sexual conforme a los sanos principios de la ética y de la moral, derivados de la fe y del sentido de responsabilidad ante Dios, ante la sociedad y ante sí mismos. La apertura y la colaboración de los padres con los otros educadores corresponsables de la formación, influirán positiva¬mente en la madura¬ción de los niños y adolescentes.

16. IMPULSAR LA ORGANIZACIÓN DE LAS FAMILIAS. Individual y colectivamente en las asociaciones de padres de familia y escuelas de padres deben ejercer el derecho a la información sobre quiénes y con qué criterios se imparte la educación sexual, no sea que los profesores carezcan de los fundamen¬tales principios religiosos, morales y éticos y que, en lugar de formadores y orientadores de la vida sexual, se conviertan en deformadores de la conciencia de los alumnos.

17. ORIENTAR A LOS EDUCADORES. Los educadores, directivos y docentes de los establecimientos de educación, deben respetar la dignidad personal de los educandos, la intimidad personal y familiar y el derecho a profesar libremente su religión. La dignidad de la persona humana se fundamenta en la impronta espiritual de ser imagen y semejanza de Dios, dotado de inteligencia y libre voluntad, con exigencias de sociabilidad y llamado a conformar el núcleo fundamental de la familia humana. La tarea de la comunidad educativa es complementaria, nunca sustitutiva de la educación que deben realizar los padres de familia.

La educación sexual no puede reducirse a una simple instrucción anatómica y fisiológica, o a un adiestramiento técnico para conseguir el placer sin riesgos, o para prevenir embarazos o contagios de enfermedades de transmisión sexual, o para reducir el crecimiento de la población.

18. MOTIVAR A LOS EDUCADORES CATÓLICOS. Los colegios católicos y el educador católico por su misma identidad y los valores cristianos que profesa debe intervenir activamente en el desarrollo del Proyecto de Educación Sexual. Entre los docentes, compete una responsabilidad especial a los orientadores en la educación sexual, a los profesores de áreas de educación religiosa y de educación ética en valores humanos y, donde los hay, a los Capellanes.

19. PREPARAR A LOS PáRROCOS. Los Párrocos deben ser informados adecuadamente sobre las dimensiones éticas y morales y los contenidos del Proyecto de Educación Sexual, para que puedan orientar a los padres de familia y a los educadores. Las dificultades que la educación sexual encuentra a menudo en el seno de la familia, requieren una mayor atención por parte de la comunidad cristiana y, en particular de los sacerdotes.

20. RESPONSABILIZAR A LAS JURISDICCIONES ECLESIáSTICAS. Será responsabilidad de las Diócesis promover la capacitación a los párrocos, sacerdotes, religiosos, padres de familia y educadores para que puedan cumplir, con sentido cristiano, y articulados dentro de una Pastoral Familiar, la aplicación del Proyecto de Educación Sexual.

La comunidad cristiana toda es responsable de ayudar a los bautizados a vivir coherente y conscientemente las obligaciones asumidas en el bautismo. Corresponde a los Obispos dar normas y orientaciones adaptadas a las necesidades de las Iglesias Particulares. Para que las familias tengan la certeza de que la educación en el amor y la sexualidad sea conforme al Magisterio de la Iglesia, los Pastores deben preocuparse tanto de la elección y preparación del personal responsable, cuanto de los contenidos y métodos.

Santafé de Bogotá, D.C., febrero de 1995.


+ Pedro Rubiano Sáenz
Arzobispo Electo de Bogotá
Primado de Colombia
Presidente de la Conferencia Episcopal

+ Alberto Giraldo Jaramillo
Arzobispo de Popayán
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal

+ Jorge Enrique Jiménez Carvajal
Obispo de Zipaquirá
Secretario General del Episcopado