PADRES DE LA IGLESIA

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3.4.4 San Cipriano

Nació en Cartago, África, en el año 205. Después de su conversión al cristianismo, hacia el año 246, decidió llevar una vida austera, distribuyó sus bienes entre los pobres y se hizo sacerdote. Fue elegido obispo cuando estaba a punto de estallar la persecución de Decio en el año 250, por lo cual tuvo que huir a un lugar seguro para continuar dirigiendo a su comunidad a través de sus escritos y acciones. Se opuso a la validez del bautismo administrado por los herejes. Escribió muchas obras, entre las más importantes están: "Ad Donatum", "Ad Demetrianum", "De Ecclesiae unitate" "De Lapsi", y alrededor 83 cartas. 

El mayor aporte que Cipriano nos dio es su doctrina sobre la Iglesia, a la cual consideraba como el único camino de salvación, y la compara con el arca de Noé, y también con la multitud de granos que forman un sólo pan Eucarístico. Sufrió el martirio durante la persecución de Valeriano en el año 258.







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