2.4 Escritos de los Padres Apostólicos
Los escritos de los Padres apostólicos, por su contenido y expresión,
demuestran íntimas relaciones con la Sagrada Escritura y, sobre todo, con las
cartas de los apóstoles. A semejanza de éstas, están redactados en
griego, y tienen, en general, la forma epistolar; por esta razón pueden
clasificarse bajo la denominación general de "literatura pastoral" de la Iglesia
primitiva. La gran unidad y relación entre todos estos escritos se debe a su
origen: Un mismo Espíritu es quien dicta.
Los autores se esfuerzan por explicar a los fieles, con palabras claras y sencillas, la
magnificencia de la obra salvífica de Cristo; inculcan el deber de la obediencia
hacia los superiores eclesiásticos; y previenen contra el peligro de la
herejía y del cisma. Pero aún está distante de los Padres
apostólicos el pensamiento de formular los principios fundamentales del
cristianismo en forma científica, o la doctrina de un dogma particular; esto
será obra de los apologistas del siglo II.
Sus escritos, sin embargo, tienen un
valor extraordinario por ser los monumentos más antiguos de la Tradición en
materia de Fe y de costumbres.
Los escritos que hasta hoy se conservan de los Padres apostólicos son:
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La Didaché,
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la Epístola de San Clemente de Roma a los Corintios,
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las siete cartas de San Ignacio de Antioquía,
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los fragmentos de Papías de Hierápolis,
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la Epístola de San Policarpo de Esmirna a los Filipenses,
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el Pastor de Hermas, y
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la Epístola de Bernabé.
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