3.2.2 El Reino Visigodo de España
España había recibido la fe desde los primeros tiempos de la
predicación evangélica, pues según tradiciones que remontan al siglo
VII atribuyen a Santiago el Mayor la primera evangelización del
país.
Documentos del siglo III, recibidos por San Atanasio, San Juan Crisóstomo y
otros, nos hablan de la evangelización de alguna región de España, la
Tarraconence por San Pablo.
Sea lo que fuere, en la persecución de Diocleciano, la Iglesia de España
brilló por el número de sus mártires. Entre ellos, figura San
Vicente, diácono de Zaragoza.
En el siglo V, el rey de los Visigodos, Ataúlfo, se hizo dueño de
España, con el consentimiento del emperador Honorio. Los Visigodos eran Cristianos
pero profesaban el Arrianismo. Se apropiaron la cultura Hispano romana; adoptaron la
lengua latina, a fines del siglo VI abjuraron o renunciaron solemnemente al Arrianismo,
para abrazar la fe católica, gracias a su rey Recaredo y sus grandes
Obispos, los santos Leandro e Isidoro, ambos de Sevilla.
San Isidoro, especialmente, fue el baluarte de la fe católica, el oráculo
de los Obispos, el consejero de los príncipes. Fue apellidado el Salomón de
su siglo, y dijeron de él que había recopilado toda la ciencia antigua.
Los célebres concilios Toledanos, donde se trataba del gobierno civil
al mismo tiempo que de las cosas eclesiásticas, pusieron las bases a la futura
grandeza de España.
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