
Mayo
02
03
Santos Felipe y Santiago el menor
06
06
07
09
10
11
12
14
15
17
19
19
20
20
22
25
25
25
25
25
26
26
27
28
30
30
31
Aclaraciones * Mientras no se indique algo diferente, las narraciones de los Santos, han sido tomadas de la 4ta edición del "Año Cristiano" de Fray Justo Pérez de Urbel, publicada en 1951. (Ediciones FAX. Madrid, España) * Los santos canonizados en años posteriores, se tomarán de otras fuentes, y se irán añadiendo progresivamente al Santoral. Derechos Si alguien, reclamando los derechos legales de esta obra, o de las imágenes aquí utilizadas, desea que se suspenda su publicación, por favor diríjase a Correo HDV. |
SANTA RITA DE CASIA
Religiosa (1386-1456) Memoria libre
22 de mayo
Rita comprendió claramente su misión: callar, sufrir, rezar. Nada podía alterar la dulzura infinita de su alma; a los insultos contestaba con amables sonrisas; a las infidelidades, con muestras de un cariño infatigable. Al mirar su rostro, no solamente parecía resignada, sino también contenta. A pesar de los combates de su interior, logró ser considerada como la esposa más sumisa, más dulce, más complaciente. Logró algo más: poco a poco, la fiera iba domesticándose. De la violencia, su marido había pasado a la admiración, de la admiración al respeto, del respeto al cariño. Cuentan sus biógrafos, que a fuerza de paciencia el lobo se convirtió en cordero; y dicen también que Rita le lloró inconsolablemente cuando un día vinieron a decirle que había sido asesinado en una encrucijada. Sin embargo, perdona sinceramente. Averigua que sus dos hijos quieren vengar al muerto; para evitar un nuevo crimen, pide a Dios que les saque de este mundo, y Dios escucha su ruego. Desde entonces vive sola en su castillo, entregada a la oración y a la penitencia. Sus pajes son ahora los ángeles; y los pobres sus amigos. Cuando, a través de las saeteras, tiende hacia el espacio su mirada, su corazón arde en aquellos mismos anhelos que, cerca de allí, abrasaron a Escolástica de Nursia y Angela de Foligno. Enamorada de Jesús, quiere entregarse a él enteramente. Varias veces durante la noche llega hasta ella el tintineo de los campanillos que suenan allí abajo, al pie de su roca, en la torre de las agustinas de la Magdalena. Aquellos campanillos son su tormento. Llaman a adorar a Dios; pero, ¡ay!, no la llaman a ella. Tres veces se ha postrado de rodillas ante las Madres, pidiéndoles una túnica y un velo, y tres veces ha sido rechazada. Tal vez ha empezado a saberse en los círculos piadosos de la pequeña ciudad de Cassia algo de su vida misteriosa: sus éxtasis, sus grandes penitencias, su prolongada contemplación. Siempre admiramos a los santos, pero hay algo en ellos que nos intimida y que nos induce a venerarlos, ciertamente, pero a cierta distancia. Acaso era esto lo que movía a las agustinas de Cassia a cerrar la puerta de su convento a la castellana de Rocca-Porena. Pero una noche, mientras derramaba aquellas sus lágrimas, que eran a la vez amor, deseo, oración y esperanza, un golpe sonó a la puerta y tras el golpe una voz que decía: «Rita, mi muy amada, vete ya, que ha llegado tu hora.» Llena de júbilo, la dulce viudita abre la ventana vuela hasta la llanura y unos instantes después se encontraba en el coro cantando los maitines con las reverendas Madres agustinas. La abadesa, viendo un bulto más en el coro, no salía de su admiración. Miraba una y otra vez por encima del códice, se restregaba los ojos, y no pudo contener un gesto de disgusto al reconocer en la intrusa a la señora del castillo. Al terminar el rezo, llamó a la portera y le dijo muy seria: «Es muy grave eso de dejar las puertas abiertas durante la noche; figúrese, Hermana, que en vez de esa loca se nos mete una cuadrilla de malhechores.» Mas la portera aseguró que había dejado las puertas cerradas, y bien cerradas. Y añadió: «Tal vez la tornera...» Y la tornera dijo: «Tal vez la sacristana...» Y unas y otras discutían acaloradas, hasta que Rita pidió que le permitiesen hablar, y explicó todo lo que había sucededio. Ante la voluntad expresa de Dios, admitió a la vidente en sus filas, y desde entonces Monna Rita se llamó Sor Rita.
|
ESan Eduardo III el Confesor (Ene) Santas Eduvigis y Margarita María Alacoque (Oct) San Estanislao de Cracovia (Abr) San Esteban, Rey de Hungría (Ago) «»
()Este santoral se encuentra en construcción. Con el tiempo iremos añadiendo otras vidas de santos. Ayúdenos a mejorarlo. Si ud. encuentra algún error en los textos de este santoral, le agradecemos reportarlo enviando un Email a Correo HDV. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||