"Ad limina Apostolorum" significa "a los umbrales (de las basílicas) de los apóstoles" (Pedro y Pablo, o sea, Roma) o puede traducirse como "a la morada de los apóstoles".
Desde
los primeros tiempos, la Iglesia fue cimentándose sobre la base
de una estrecha unión espiritual y formal entre los apóstoles
y sus sucesores junto a quien ha servido como Vicario de Cristo
en la tierra. La Visita Ad Limina es la expresión actual de
esa íntima relación comunitaria.
Ella tiene también un sentido muy concreto de encuentro con los Obispos y comunidades eclesiales del mundo entero, puesto que en los intercambios que se producen durante su realización no sólo se aportan las realidades y experiencias de la propia Iglesia particular, sino que se reciben las de otras diócesis del mundo, recogidas en la Santa Sede justamente mediante este tipo de Visitas. Se produce así un enriquecimiento mutuo que es fruto de la comunión eclesial.
Antes de la visita se envía al Vaticano un extenso informe sobre la diócesis. Hay un formato especial para responder, de tal manera que se cubren varios aspectos de vida diocesana, de una manera sistemática.
Durante la visita hay audiencias públicas y privadas con el Papa, se celebran con él eucaristías en las basílicas mayores de Roma y se visitan los dicasterios de la curia romana. Los temas que se tratan en estas visitas son "de tipo general", en lo que se refiere a la conducción de la Iglesia local y en el mundo. Es decir, lo que compete al gobierno general de la Iglesia.