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Reflexión sobre la carta apostólica
ROSARIUM VIRGINIS MARIAE


DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II
AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A LOS FIELES
SOBRE EL SANTO ROSARIO

Juan Gabriel Mejía hdv (Septiembre 2003)


Dirigiéndose al Episcopado, al Clero
y a los fieles, el Santo Padre reafirma
y recuerda la doctrina de la Iglesia
en relación con la oración y la vida
de Unión con Dios, con miras a la
"Configuración con Cristo" en la
Carta Apostólica
"ROSARIUM VIRGINIS MARIAE"
sobre el Santo Rosario.[1]



LA ESENCIA

Haciendo una bellísima exposición de la doctrina y del espíritu de la contemplación cristiana comienza el Papa su carta apostólica sobre el Rosario, en la que, a su vez, hace énfasis y resalta varias veces el carácter contemplativo de esta oración, valorándola así mismo como herramienta de Santificación

<< En el recorrido espiritual del Rosario, basado en la contemplación incesante del rostro de Cristo -en compañía de María- este exigente ideal de configuración con Él se consigue a través de una asiduidad que pudiéramos decir 'amistosa'. Ésta nos introduce de modo natural en la vida de Cristo y nos hace como 'respirar' sus sentimientos. >> (RVM I,15)

El mismo Santo Padre continuará insistiendo sobre la importancia de la "Contemplación": <<- Poco antes de concluir el mes de octubre --mes del Rosario--, Juan Pablo II ha renovado su llamamiento a rezar esta oración como un profundo momento de contemplación del rostro de Cristo >> (Ciudad del Vaticano, 27 octubre 2002 - www.zenit.org)

<< Un cristiano debe querer meditar regularmente; si no, se parece a las tres primeras clases de terreno de la parábola del sembrador (Mt 13, 1-9. Mc 4, 3-9. Lc 8, 5-8). Pero un método no es más que un guía; lo importante es avanzar, con el Espíritu Santo, por el único camino de la oración: Cristo Jesús. >>  (CIC 2707)

A este punto todo Cristiano Católico tiene la obligación moral y obediencia a la fe de conocer lo que es la oración, la meditación, la contemplación. Esto mismo es lo que nos está repitiendo y recordando el Santo Padre en su Carta sobre el Rosario y, a la vez, está pidiendo a quienes ya conocen -o deberían conocer- el valor de la meditación y la contemplación como medio de santificación y de unión con Dios, que enseñen a los demás el valor de la oración meditada y contemplativa. 

<< El Rosario, precisamente a partir de la experiencia de María, es una oración marcadamente contemplativa. Sin esta dimensión, se desnaturalizaría, como subrayó Pablo VI: «Sin contemplación, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: "Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad" (Mt 6, 7). Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza» >> (RVM I-12s)

<<El Rosario nos transporta místicamente junto a María, dedicada a seguir el crecimiento humano de Cristo en la casa de Nazaret. Eso le permite educarnos y modelarnos con la misma diligencia, hasta que Cristo «sea formado» plenamente en nosotros (cf. Ga 4, 19). >> (RVM I-19s)

Para este punto en particular, léase, estúdiese y hágase vida el Catecismo de la Iglesia Católica (documento del cual el Santo Padre ha hablado también repetidas veces últimamente) en sus artículos del 2697 al 2758 especialmente, aunque todo el documento está lleno de la riqueza espiritual de la Revelación (Sagradas Escrituras y Magisterio Eclesial).

El alma que medita y contempla los misterios de Dios debe querer recorrerlos todos. El alma que desea amar a Dios y unirse con El, debe querer visitar con él todos los terrenos que él creó y adquirió para nosotros: espacio tras espacio, predio tras predio, lugar tras lugar, detalle tras detalle, todos los terrenos de la Creación, la Redención y la Santificación.  Son estos grandes terrenos los que debemos estar visitando, contemplando, meditando continua e ininterrumpidamente. 

He aquí el verdadero y profundo valor del Rosario, que se convierte en un tipo de oración de meditación y contemplación continua y repetida de varios de los misterios de la vida de Cristo. Quien verdaderamente quiere amar, no se conforma con conocer 5 cualidades o regalos o misterios de su amado, sino que su alma quiere y desea penetrarlos todos. El Santo Padre nos recomienda añadir a los 15 misterios tradicionales, otros cinco misterios sobre la vida pública de Jesús: Los Misterios Luminosos

<< De los muchos misterios de la vida de Cristo, el Rosario, tal como se ha consolidado en la práctica más común corroborada por la autoridad eclesial, sólo considera algunos. Dicha selección proviene del contexto original de esta oración, que se organizó teniendo en cuenta el número 150, que es el mismo de los Salmos. >> (RVM II-19)

<< Pasando de la infancia y de la vida de Nazaret a la vida pública de Jesús, la contemplación nos lleva a los misterios que se pueden llamar de manera especial «misterios de luz». En realidad, todo el misterio de Cristo es luz. Él es «la luz del mundo» (Jn 8, 12). Pero esta dimensión se manifiesta sobre todo en los años de la vida pública, cuando anuncia el evangelio del Reino. Deseando indicar a la comunidad cristiana cinco momentos significativos -misterios «luminosos»- de esta fase de la vida de Cristo, pienso que se pueden señalar: 

1. Su Bautismo en el Jordán; 

2. Su autorrevelación en las bodas de Caná; 

3. Su anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión; 

4. Su Transfiguración; 

5. institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. 

Cada uno de estos misterios revela el Reino ya presente en la persona misma de Jesús. >>  (RVM II-21) [2].

<< El telón de fondo mariano de todos los "misterios de luz">> y la esencia de la predicación silenciosa y luminosa de maría es este: «Haced lo que él os diga». Quien verdaderamente quiera venerar a María con veneración Suma (Hiperdulía), debe someter su corazón a este amoroso mandato: 

<< La revelación, que en el Bautismo en el Jordán proviene directamente del Padre y ha resonado en el Bautista, aparece también en labios de María en Caná y se convierte en su gran invitación materna dirigida a la Iglesia de todos los tiempos: «Haced lo que él os diga» (Jn 2, 5). Es una exhortación que introduce muy bien las palabras y signos de Cristo durante su vida pública, siendo como el telón de fondo mariano de todos los «misterios de luz». >> (RVM II-21s)

De esta misma manera nos recuerda San Luis María Grignion de Montfort, que la Consagración a Maríano es otra cosa que una renovación de nuestra Consagración a Cristo por medio de Bautismo. El que se diga Mariano, que "haga lo que Jesús le dice": El Evangelio: la llamada al hombre Reino de los Cielos.

«Como quiera que toda nuestra perfección consiste en el ser conformes, unidos y consagrados a Jesucristo, la más perfecta de la devociones es, sin duda alguna, la que nos conforma, nos une y nos consagra lo más perfectamente posible a Jesucristo. Ahora bien, siendo María, de todas las criaturas, la más conforme a Jesucristo, se sigue que, de todas las devociones, la que más consagra y conforma un alma a Jesucristo es la devoción a María, su Santísima Madre, y que cuanto más consagrada esté un alma a la Santísima Virgen, tanto más lo estará a Jesucristo». (II-21s)

<< Por fin, contemplando a Cristo y a su Madre en la gloria, ve la meta a la que cada uno de nosotros está llamado, si se deja sanar y transfigurar por el Espíritu Santo. De este modo, se puede decir que cada misterio del Rosario, bien meditado, ilumina el misterio del hombre. >> (RVM II-25s)

Esta "Conformación" "Configuración" o "Transfiguración" (también llamada "Unificación" o "Transformación") del alma Por, Con y En Cristo, por el Espíritu Santo, no es otra cosa que la manifestación y el desarrollo del Reino Dios en cada criatura y en su Iglesia. Por el Espíritu Santo pues, la obra de la Santificación manifiesta su eficacia en los Sacramentos, los cuales obran para este fin último: 

<< Porque "la participación del cuerpo y sangre de Cristo no hace otra cosa sino que pasemos a ser aquello que recibimos" >> (LG 26, citando a San Leon Magno, Concilio Vaticano II)

<< Por el bautismo hemos llegado a ser, ya no cristianos, sino Cristo >> (San Agustín)

EL METODO (RVM III- 28s)  

He aquí tan sólo dos citas que aparecen en el Catecismo de la Iglesia Católica en relación con la forma de hacer oración:

<< La meditación es, sobre todo, una búsqueda. El espíritu trata de comprender el porqué y el cómo de la vida cristiana para adherirse y responder a lo que el Señor pide. Hace falta una atención difícil de encauzar. Habitualmente se hace con la ayuda de algún libro, que a los cristianos no les falta: las Sagradas Escrituras, especialmente el Evangelio, las imágenes sagradas, los textos litúrgicos del día o del tiempo, los escritos de los Padres espirituales, las obras de espiritualidad, el gran libro de la creación y el de la historia, la página del 'hoy' de Dios. >> (CIC 2705)

<< ¿Qué es esta oración? Santa Teresa responde: 'No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama'. La contemplación busca al 'amado de mi alma' 8 Esto es, a Jesús y en El, al Padre. Es buscado porque desearlo es siempre el comienzo del amor, y es buscado en la fe pura, esta fe que nos hace nacer de El y vivir en El. En la contemplación se puede también meditar, pero la mirada está centrada en el Señor. >> (CIC 2709)

En su Carta Apostólica, el Santo Padre nos propone el Rosario como "Un Método para Contemplar":

<< En efecto, el Rosario es un método para contemplar. Como método, debe ser utilizado en relación al fin y no puede ser un fin en sí mismo. Pero tampoco debe infravalorarse, dado que es fruto de una experiencia secular. La experiencia de innumerables Santos aboga en su favor... 

...quiero ayudar a los fieles a comprenderla en sus aspectos simbólicos, en sintonía con las exigencias de la vida cotidiana. De otro modo, existe el riesgo de que esta oración no sólo no produzca los efectos espirituales deseados, sino que el rosario mismo con el que suele recitarse, acabe por considerarse como un amuleto o un objeto mágico, con una radical distorsión de su sentido y su cometido. >> (RVM III)

Esta es la manera en que el Santo Padre propone el rezo del Rosario:

1. El enunciado del misterio

2. La escucha de la Palabra de Dios: leer el pasaje del evangelio relacionado con el misterio.

3. El silencio:La escucha y la meditación se alimentan del silencio. Es conveniente que, después de enunciar el misterio y proclamar la Palabra, esperemos unos momentos antes de iniciar la oración vocal, para fijar la atención sobre el misterio meditado.

4. El «Padrenuestro», Las diez «Ave Maria», El «Gloria», La jaculatoria final

LA REFLEXION  FINAL

¿Por qué el Santo Padre está repitiendo tantas veces (Carta Apostólica, Exhortaciones, Catecismo) la necesidad y la importancia de Meditar y Contemplar? Porque sólo así se puede Conoce a Dios, para poder Amarlo y Servirlo.

El Santo Padre habla varias veces a lo largo del documento de los frutos de esta oración "Si se medita bien". ¿Estamos dispuestos a hacer lo que el Papa nos está recomendando? ¿Queremos estar en comunión con la Santa Iglesia de Cristo guiada por el vicario de Jesús? Recordemos que Comulgar Bien, no es sólo recibir una ostia, sino -y principalmente- estar en comunión de Voluntades con Dios, y en particular con la Verdad de su Iglesia.

Realmente lo que el Papa nos está diciendo es lo que él como representante de Jesús tiene la obligación de decirnos, porque él recibió estas enseñanzas de otros obispos y pastores que, a su vez, la recibieron de otros, y así sucesivamente, a través de los siglos, llegando hasta los apóstoles, que la recibieron directamente de Jesús. ¿Obedeceremos? ¿Seremos por fin hijos prudentes que escuchan y ponen en práctica su palabra, construyendo así nuestra vida espiritual sobre roca firme?

Esperemos que todo esto que nos dice la Iglesia lo Comprendamos,  Entendamos y Conservemos en nuestro Corazón, como María, para que demos el Fruto que él espera: la Configuración, la Transformación en Jesús.




 NOTAS AL PIE

[1] En el Libro de los Giros del Alma en las obras de la Divina Voluntad de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta, se pueden encontrar las meditaciones que ella hacía de cuatro (4) de los cinco (5) "Misterios de Luz": El Bautismo de Jesús, Las Bodas de Caná, El Anuncio del Reino de los Cielos - La Vida Pública de Jesús y la Eucaristía.

[2] El texto completo de la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae se puede "descargar" de la "Zona de Descargas" (Downloads) de este mismo Web. 




ABREVIATURAS UTILIZADAS

CIC Catecismo de la Iglesia Católica

RVM CARTA APOSTÓLICA ROSARIUM VIRGINIS MARIAE

LG Constitución Dogmática "LUMEN GENTIUM" (sobre la Iglesia) Concilio Vaticano II